
Bueno en realidad nunca me fui del todo, sólo deje de postear por acá. Hoy en esta tarde triste y gris tuve ganas de debatir sobre la falta de caballerosidad de los hombres hoy día.
En general se matan por subir primero al tren, subte o colectivo, jamás dan el asiento (o leen o se hacen los dormidos), raras veces ceden el paso (excepto claro, que quieran quedar bien con una mujer que les guste), por eso cuando alguno lo hace lo miro como si fuera un bicho raro, y más de una vez descubrí que me habian robado la billetera, por eso ahora aunque me cedan el paso los miro mal y tomo fuerte la cartera.
No hace tanto tiempo el hombre cedia el paso, protegía a la mujer caminando del lado exterior de la vereda (siendo su pareja o no), en fin pequeños detalles que marcaban la diferencia.
Según la socióloga Susana Saulquins "la caballerosidad también tiene que ver con estar atento al otro y no a uno, ver lo que necesita. Todo esto se complicó en medio de la cultura de masas, que comenzó en 1960, donde todo se volvió homogéneo, más chato. Las mujeres han ganado espacio y pasaron a ser autosuficientes, y la caballerosidad intimidó a muchas", en tanto José Osvaldo Casás opina que "la vida de la sociedad se maneja con la ley de la selva, el sálvese quien pueda . Se han perdido muchos de esos gestos cuidados y elegantes, que han pasado a tercer plano. No hay tiempo para ocuparse de cierto tipo de delicadezas. No es que se sea menos caballero, sino que todo es más difícil".
Yo opino como la sociólaga Saulquins, nosotras con nuestro aire de todolopodemos perdimos poco a poco ese lugar de priviliegio, de fragilidad, de necesidad de que el hombre nos proteja, nos cuide y ahora es una lucha cuerpo a cuerpo para conseguir un miserable asiento y encima nos ganan porque tienen más fuerza (por eso yo les clavo el taco finito) .
En general se matan por subir primero al tren, subte o colectivo, jamás dan el asiento (o leen o se hacen los dormidos), raras veces ceden el paso (excepto claro, que quieran quedar bien con una mujer que les guste), por eso cuando alguno lo hace lo miro como si fuera un bicho raro, y más de una vez descubrí que me habian robado la billetera, por eso ahora aunque me cedan el paso los miro mal y tomo fuerte la cartera.
No hace tanto tiempo el hombre cedia el paso, protegía a la mujer caminando del lado exterior de la vereda (siendo su pareja o no), en fin pequeños detalles que marcaban la diferencia.
Según la socióloga Susana Saulquins "la caballerosidad también tiene que ver con estar atento al otro y no a uno, ver lo que necesita. Todo esto se complicó en medio de la cultura de masas, que comenzó en 1960, donde todo se volvió homogéneo, más chato. Las mujeres han ganado espacio y pasaron a ser autosuficientes, y la caballerosidad intimidó a muchas", en tanto José Osvaldo Casás opina que "la vida de la sociedad se maneja con la ley de la selva, el sálvese quien pueda . Se han perdido muchos de esos gestos cuidados y elegantes, que han pasado a tercer plano. No hay tiempo para ocuparse de cierto tipo de delicadezas. No es que se sea menos caballero, sino que todo es más difícil".
Yo opino como la sociólaga Saulquins, nosotras con nuestro aire de todolopodemos perdimos poco a poco ese lugar de priviliegio, de fragilidad, de necesidad de que el hombre nos proteja, nos cuide y ahora es una lucha cuerpo a cuerpo para conseguir un miserable asiento y encima nos ganan porque tienen más fuerza (por eso yo les clavo el taco finito) .
José Osvaldo Casás abogado, juez del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, considerado por quienes lo conocen como un caballero con todas las de la ley





