
Hace un año aproximadante, tal vez un poquito más, iba a trabajar y antes de llegar a la estación para tomar el tren me tropecé y salí volando, caí cual bolsa de papa y entre el dolor y la bronca escuche una respiración jadeante, levantó mi cabeza y veo otra cabeza negra con unos ojos dorados que me miran, mientras la baba salia de su boca. Era un enorme perro rottweiler. Detrás del perro venia el dueño quien amablemente me ayudo a levantar.
A partir de ese día casi todos los días me encuentro con el amo y su perro, este último viene corriendo para que lo acaricie y luego vuelve a donde está su amo.
Pienso en la memoria y fidelidad de este animal a quién nunca le di nada, pero por alguna razón me tomo cariño.
Y el dueño? pensará más de uno. Bueno es un muchacho jóven, lindo y muy simpático que siempre me saluda e intercambiamos alguna breve conversación.
Mientras sigo mi camino sonrio internamente pensando que distinta hubiera sido la situación si en lugar de tener la edad que tengo, tuviera no sé 20 años menos, quizás hubiera nacido un romance, quien sabe? pero de pronto recuerdo que hace 20 años ya estaba con Franco y hace 28 también, que cosa este Franco, se interpone en mis fantasias!