
A partir de hoy quiero comenzar con una serie de post relacionadas con historias de adopción. Lo que publicó es real y son personas que tuve el placer de conocer y son historias maravillosas de amor, de dar, de recibir. Acá la primera que la publiqué cuando recién comencé mi blog:
Los casos de adopción encierran, por lo general, historias increíbles de búsqueda, de desaliento, angustia, hasta que se produce el momento increíble en el cual se encuentra un niño con sus padres.
Un hombre separado con hijos ya grandes vuelve a rehacer su vida con una mujer unos años más joven, la pareja se consolida y buscan un hijo. Pasa el tiempo y el hijo no llega, entonces deciden adoptar. Al principio querían un bebé, hicieron todo lo que la ley estipula (examenes para desmostrar la infertilidad, socioambientales, psicológicos, etc.), la espera los estaba matando, en especial a su mujer que nunca había sido madre. Después de un largo tiempo los llaman de un juzgado, donde les informan que hay tres hermanos de 10, 8 y 6 años que están en condiciones de ser adoptados, que habían pasado por varias instituciones y que no querían que los separen. La pareja pide un tiempo para considerar la propuesta. Todo era muy distinto a lo que esperaban y buscaban, de un bebé a tres chicos, ya grandecitos...Y comenzaron a plantearse las dificultades, por un lado económicas, por otro afectivas. se preguntaban: "Que clase de comportamiento tendrán los chicos, quizás tengan muchos problemas por la vida que llevaron"; ¿Se adaptarán a nosotros y nosotros a ellos? y un sinfín más de dudas. En el interín tuvieron una entrevista con una asistente social que les aconsejó que conocieran al grupo de hermanitos, les dijo: "Ellos también tiene derecho a elegir a sus padres adoptivos". Y así se produjo el primer encuentro. Cuando los vieron a los tres juntitos sintieron una gran ternura, en las caritas había ansiedad, ilusión, temor . Ese día intercambiaron nombres, gustos y todo aquello que se puede conversar con tres chiquitos tratando de conocerse. Cuando se despidieron el menor, con toda su inocencia, les pregunto: "Les gustamos, van a ser nuestros papás?, y en ese instante todo se definió, la pareja se miró y no hubó necesidad de nada más, los dos dijeron que sí.
Después vino el período de adaptación, se encontraban en el hogar sustituto, los sacaban a pasear, hasta que llegó el gran día y comenzó la convivencia. Los chicos resultaron buenos, agradecidos, estudiosos, habían pasado tanto desamor y soledad que no cabían en sí de felicidad, habían conocido lo peor y ahora lo mejor. Estos padres están tan orgullosos de sus hijos que siempre hablan de ellos, traen fotos y siguen comentando como les cambió la vida a todos, y para que la alegría sea completa, los hijos del matrimonio anterior aceptaron a los hermanitos como propios.
Mi compañero siempre dice "Ellos nos eligieron y nosotros dijimos: sí. En el caso de haber esperado un bebé, quizás nunca hubiera llegado y estos tres chicos hubieran seguido rodando de un lugar a otro...
Ellos están felices de la decisión que tomaron y a quien los quieran escuchar aconsejan, conseguir bebé es muy díficil porque es lo que quieren todos los padres adoptantes, mientras que hay muchas criaturas mas grandes que están en condiciones de ser adoptadas, pero a medida que crecen van perdiendo la posiblidad de tener un hogar, dado que la mayoria no está dispuesta a adoptarlos.
Creo que este es un verdadero acto de amor sin ningún tipo de condicionamiento.
Los invito a quienes conozcan historias de adopción a contarlas, si quieren me las envian por mail y las publicó con el nombre de quien la envió, si es que asi lo desean o como anónimo. Supongo que deben haber muchos casos dignos de ser conocidos.