
Al enamorarnos ocurren una serie de cambios bioquímicos y psicológicos en nuestro organismo. es el famoso flechazo, todos alguna vez hemos sentido esas mariposas en la panza y cuando se es correspondido, se desata de súbito un mecanismo de seducción. Hay sugestiones, lenguaje corporal, miradas y otras conductas que pasan por cambios en la piel (sonrojo), alteración del pulso, en los olores del cuerpo y cambios de actitudes en la forma de ser de cada uno. Conductas y procesos que son, tanto animales, biológicos, químicos y psicológicos, como procesos humanos estratégicos, cognitivos, donde interviene el pensamiento y la plena conciencia.
Luego de la fase del enamoramiento frenético, hasta cierto punto irracional, se pasa a un amor más seguro y racional, el haber vivido juntos unos años desarrolla la intimidad, que es el fundamento de toda relación afectiva. Es el lenguaje de la confianza en el otro.
Pero a veces sucede que esa intimidad va desplazando, sin que la pareja lo perciba, la intensidad del deseo sexual, en ese momento se corre el riesgo de que la rutina se instale y se pierda la capacidad de seducir al otro.
Muchas veces, si bien se acordó en forma implícita el pacto silencioso de vivir aburridamente juntos el resto de sus vidas, alguno de los dos (o los dos) buscan afuera de la pareja la novedad, los estímulos que le devuelvan las ilusiones y las iniciativas. No tiene por qué ser un amante. A veces es el trabajo, otras serán nuevas amistades no compartidas por ambos, o la recuperación de viejas aficiones individuales.
Pero en algunas situaciones, cuando no se soporta más el aburrimiento la pareja se disuelve.
¿es posible evitarlo? ¿Es factible cambiarlo? Queda abierto a los comentarios, esta vez y por ser un tema muy personal no les pido que cuenten sus experiencias, a pesar que es sólo entre vos y yo, si sus opiniones o consideraciones sobre el particular.





